lunes 30 de noviembre de 2009

Repaso de los días de fuego





en el grito partido de mis ojos
encontré las trizas de un destino impostergable
eran ecos de abismos o fantasmas sensuales
sostenían las murallas de mi cuerpo
embestido por palabra y muerte
los caminos dormían deshabitados
como incienso en espirales
danzando hacia el vacío
-y es que los dioses del aire mueren sentados-
pero tenía furia en el tronar de mi alarido
un puñado de recuerdos o costillas
la languidez en casa de mi abuela paterna
cuando todos callaban y el silencio
era un martillo frío golpeando la inercia
de los muebles
el viento era un barrido
que traía invierno acumulado en las ventanas
poesía
dragón de mi memoria
fuego expulsado
por la trompa necia de mi bestia



la pintura se extrajo del blog: calderillawena.blogspot.com/2008_05_01_archiv...

martes 3 de noviembre de 2009

Cerrar los ojos






hundirse ciego
en el laberinto de la sangre
viajar adentro
del cosmos consciente
y arrastrar señales
y formas de fuego inciertas

ser agua sumergida
en los ríos internos del cuerpo
ser ojos que se ven
y reconocen para adentro

o ser solo
desde dentro
en el balcón desierto de la noche

cerrar los ojos y tocar el miedo
como el rezo de mamá lleno de incienso
oír la nada
que anuncia los destinos de los seres
sentir los pájaros del viento
como la voz de alguien sobre el hombro

Cerrar los ojos y dormir al alba
Ser sueño que despierta en otro sueño




*la foto se extrajo del blog: petitabruixa.blogspot.com

viernes 16 de octubre de 2009

A los poetas



no somos dioses
que sulfuran fraudulentos en las horas del insomnio
que laceran sus cuerpos
y lo exponen en poemas
como vísceras de res en los mercados

ni almas que se elevan como un viento cansado
ni hijos de la pena o de la gloria

somos espejos que se rondan a sí mismos
la penumbra olvidada de sabernos recónditos
del tiempo que nos reconoce huidizos
y cobardes
ante el tic taconeo de la muerte

la misma muerte que nos va dejando solos
y llenos de gatos
y solos otra vez
oyendo no más que la música mecánica
y opaca de los motores resonantes
detrás de las ventanas
en nuestros cuartos

oyendo no más que la televisión
y el tecleo constante
demente
hermoso de la soledad que nos acompaña
cómplice y llana
frente a un monitor
que se desahucia

domingo 20 de septiembre de 2009

soneto p.m.




La noche es la voz de los muertos
ahí cantan las notas de un silbido frío
los errantes los endebles los nacidos sin calor ni brío
que han anclado sus pies en los oscuros puertos.

La muerte les nace en sus opacos huertos
les baila el viento loco como un macho cabrío
y sus almas se desgarran en un llanto tardío
que derrama sangre de sus hijos muertos.

Pero el tiempo se encarga de aliviarlos
con su fuego prudente y de alma fuerte
les da júbilo y vigor para poder amarlos

Sin cantarles la canción de la ojerosa muerte
que ahora huye y se enfurece al contemplarlos
llenos de vida y aberrantes de la falsa suerte.



el cuadro se llama Los colores de la noche de Van Gogh

jueves 27 de agosto de 2009

Poema viajero




A Byron Girón


Yo vengo parido
por la ausencia
por el invierno de esas calles
que se asustan de verse
en los ojos
de sus maniquíes absurdos.

Yo no soy la resurrección.
Yo sólo soy ese
que escribió el libro aquel
de la Resurrección al desnudo.
Resucitado, pero de mí mismo y de mi fango

de mí que lloré el dolor
duro
de la soledad dura
como esas piedras
en las playas de Rockport
(y es tan grato tu recuerdo Byron)

Yo vengo de soltar
gritos
que nadie alcanzó a oír
de reventar olas
que sólo a mi me golpearon
y sin embargo
el que contempló la claridad
del crepúsculo foráneo.

Y fui un viajero,
de suelas apresuradas
por pisar tierras baldías y lejanas.

Yo venía de las primaveras europeas
de viajes a ciudades
cálidas, ornamentales
como Toledo, Madrid
o el puerto de Barcelona.

Yo caminé dichoso
y feliz junto a mis padres
el verdor plácido
de los Campos Elíseos
su aire dulcemente iluminado
en las calles diáfanas y majestuosas
la claridad de su silencio
la poesía
disfrazada de voces
en sus cafés gozosos
el falo erguido
de la Torre Eiffel
o el frío acechante, templado
del Berlín nocturno
y la historia enraizada en cada calle de Roma.

Yo vi la costa de Cuba
deslizante
regalar aguas turquesas
a la arena desnuda en Varadero.

La Habana subversiva
el malecón incendiando la tarde
el agua mansa…
y aquella negra, aún recuerdo,
que tocó mi verga
con sus manos pícaras y suaves
con todo el caribe entre sus venas.

Las caminatas argentinas:
Calle Florida relampagueante, vendedora
y Corrientes, con su transitar iluminado
como un Nueva York sudamericano,
como una estrella multicolor que anuncia
su infinidad y su belleza.

Y Chile
con su río Mapocho
de agua hermosamente encanecida
atravesando
como una vena invensible
el cuerpo de Santiago
transitado alguna vez
por esos poetas que admiro:
Neruda, Huidobro, Parra, Mistral, Díaz Varín,
Rojas, de Rokha, Lihn, Hahn, Montecinos y Zurita.

Yo fui ese
que nunca desistió
el que aplaudió la vida
en el altar de la dolencia

el que apagó la luz
y luego la encendió.

martes 25 de agosto de 2009

poema andasolo





uno sale del día alumbrado
para entrar en la boca de la noche
que nos espera con destellos neón
anuncios de zapaterías jugueterías
restaurantes y burdeles que huelen rancio
a sudor de ingle masculina
o a callejón eyaculado

jateados
están los borrachos soñadores de la terminal
la noche los apuñala como un cuchillo frío
y sus balbuceos
son poemas de dioses que desconocemos

avanzo
veo sangre vestida de muerte en estas calles
gritos electrizantes de muchachas ultrajadas
y partidas como rayos
sombras en las paredes que cobran vida
deambulan asesinando espejos y abuelas silenciosas

hay muerte esparcida por todos lados
incrustada en paredes sin brillo
muerte inacabable en los sueños apocalípticos
de nuestros jueces

hay muerte reinante
en los ojos asustadizos de mis compatriotas
que salen huyendo y que rebotan en la nada

hay tanta muerte
tanta pena en este suelo
parece que el tiempo se nos muere entre las manos
que los cuervos voraces oscurecen el cielo
que la noche monstruosa se agiganta y nos devora
que empiezan a germinar ya
armas perversas
socarronas

pero yo sostengo
resurrecto
el consejo de los astros:
sólo veremos la risa del Sol
cuando alguien ponga una flor
en el ojo de un revólver siniestro
y este se vuelva una semilla floreciente

miércoles 5 de agosto de 2009

A ellos




son hermosos los días
en que nos hemos reído
como flores amaneciendo en el pecho del día
como peces iluminados que nadan en risas
y aún así
hemos llorado a mares
con la voz quebrada
nuestros padecimientos

pero muchá
vengan
dejemos las horas del hastío
en la oficina
ese tiempo que odiamos
cuando el café se enfría
y las máquinas ronronean
con su rostro de tercer mundo
o como el ritmo de un ejército marchando
hacia la muerte

hermanos
me uno al festejo
de cuando nos hemos bebido
la boca del sol
y la hemos devuelto con poemas
que hablan de mujeres
cubiertas de luz
desnudas y brillantes
como los amaneceres embriagados
en que nos hemos despertado

que nuestras almas sean un coro de risas
tatuadas
en nuestra memoria
para que cuando venga la muerte
no seamos perros
que se olvidan de sus hijos
sino raíces del tiempo
encrustadas en la sangre
como venas

hemos llorado
hemos cantado
con la voz puesta en el altar
de nuestra libertad

es hora de caminar juntos los lagos
ríos y mares que nos llaman

miren cómo nos hablan las gaviotas en la arena
miren cómo nos sueñan y nos cantan
las sirenas olvidadas en las costas marchitas

¿será que somos diminutos planetas?
¿o estrellas agonizantes que mutilan su luz?

No.

Somos constelaciones hermanas
que conocen la soledad del espacio
Somos cometas furiosas que incendian el aire
Somos la risa desenvainada
ante el dolor mortuorio
Somos la música de nuestras canciones
que cantamos en el mar

y hemos sido valientes
y algún día, hermanos
de la mano de la vida
recorreremos la muerte
que nos habrá de unir nuevamente
en una eternidad radiante y visible

por eso, acérquense un rato muchá
y conversemos ebrios y sin tiempo
con las historias aquellas
de las que reímos tanto

¿cuántas historias no habremos de contar y de cantar?

con los nervios encrispados y las vergas erguidas
como aquella primera vez
que fuimos a putas (Yadira era su nombre)
llenos de dudas y precoces
y ellas bailaban y fornicaban indiferentes
llenas de presagios
y de sus labios
desde dentro de sus labios
se escapaba un aullido inclemente
por la noche sola y muda
que las vestía velándolas
como una madre antigua y sabia
en lo hondo de su intemperie oscura

y saben, hay una voz de fuego en nuestros pasos
hay un grito que enternece en nuestros labios
hay un abrazo constante en nuestras risas desplayadas

Por eso Rodrigo, Pablo, Sergio, Manuel
y vos también André:
bailemos en la partitura de la vida
cantemos sonrientes y borrachos
esas canciones de nuestra generación:
el grito demente del rock o el aullido luctuoso del blues
y que la música
sea la luna/madre que nos arrulle
como hijos jubilosos de la noche y del sonido

cantemos
cantemos la ilusión perdida de los años
en que no fuimos felices
y caminamos por túneles sin retorno
y oscurecimos las miradas

somos el ojo de la muerte
viendo el paisaje de la vida
somos la lluvia desterrada
en el sueño de un ángel libertario

somos y aquí hemos estado
somos y aquí hemos engendrado muertes
en los campos florecientes de la vida

somos y aquí hemos estado
somos y aquí hemos bailado tanto
con mujeres de cuerpos firmes y jadeantes
en la intermmitencia de las luces ebrias
que giran en las discotecas
retumbantes y sudorosas

aquí está la vida llamándonos a gritos
no la desoigamos
es suave su murmullo y ella sabrá indicarnos
la hora del Silencio

aquí está la vida
aprovechemos
acuchillemos al día y su luto rutinario
hasta que sangre luz
o salga de sus venas semen diáfano
hasta que nazca y muera y nazca nuevamente
como nos han enseñado que será la vida

aquí está la vida
y vuelvo a decirlo hermanos
llorando por nuestra hermosa despedida
y su adiós iluminado que se pierde con el aire

Sí, aquí está
llorando
llorando por los hijos abatidos que engendró
y que se saben solos y que se saben polvo

Pero la muerte no alcanza nuestros nombres

porque es la vida a la que estamos adheridos
como estampas
y somos detractores del silencio agonizante
y somos partículas de fuego en las calles sin luz

y desde dentro
en lo profundo
en lo hondo
sonreímos sabiamente
inconteniblemente

por esa alegría eternizante que logramos.